Dinamización
La hora de remover de forma rítmica en agua, alternando remolino y caos, que prepara la boñiga en cuerno y la sílice en cuerno justo antes de pulverizarlas.
¿Qué es la dinamización?
La dinamización es el removido rítmico con el que se preparan en agua, antes de usarlos, los preparados biodinámicos para rociar: la boñiga en cuerno 500, la sílice en cuerno 501 y también el té de cola de caballo. Se pone una pequeña cantidad de preparado en agua y se remueve durante una hora entera. Solo entonces se pulveriza. El nombre viene de la interacción «dinámica» entre preparado y agua: las fuerzas de la minúscula cantidad de preparado deben pasar a toda el agua.
La dinamización no es un paso secundario, sino parte integral del uso de los preparados. Steiner lo resumió así: «Importa mucho que se logre una compenetración íntima.» Sin este removido intenso, el preparado quedaría repartido sin efecto; es el movimiento rítmico el que lo «abre» al agua.
El principio: remolino y caos
El removido sigue un patrón fijo. Con el utensilio se crea un remolino fuerte, un embudo profundo (el «cráter»), en un sentido. Cuando el remolino está bien formado, se rompe de golpe y el agua cae en el caos. A partir de ese caos se forma un nuevo remolino en sentido contrario. Esta alternancia entre remolino ordenado y caos se repite durante toda la hora.
El embudo tiene una importancia especial: según la imagen biodinámica, en él el agua entra al máximo en contacto con su entorno, el aire, la luz, el calor, y se vuelve receptiva a las fuerzas del preparado. El cambio de sentido repetido se considera el verdadero principio activo del removido.
Origen y práctica
El procedimiento se remonta al Curso de Agricultura Biodinámica de Steiner, donde describe la dilución, el removido y el reparto del preparado. La práctica actual la desarrollaron Wistinghausen y otros.
Se remueve, en lo posible, a mano, con un palo o una escoba de ramas. Lo que importa es una mezcla intensa: no la cantidad exacta, sino la «compenetración íntima». La base es un agua lo más buena y limpia posible; a menudo se templa un poco (en verano con un depósito colocado al sur, en primavera y otoño en una caldera). Entre la dinamización de la boñiga en cuerno y la de la sílice en cuerno se limpia el recipiente, porque los dos polos opuestos no deben mezclarse.
Cuándo dinamizar y en cuánto tiempo aplicar
El momento depende del preparado: como la sílice en cuerno se aplica por la mañana, se empieza a remover temprano; la boñiga en cuerno se remueve por la tarde para aplicarla al atardecer. Con sequía extrema ha dado buen resultado rociar boñiga en cuerno al atardecer y sílice en cuerno a la mañana siguiente.
El preparado dinamizado debe aplicarse enseguida, porque su efecto disminuye poco a poco al cabo de un día aproximadamente. Guardado en fibra de coco, sin embargo, las fuerzas se mantienen de varios días a unas pocas semanas, de modo que en épocas de pulverizaciones frecuentes se puede remover «por adelantado»; para guardarla más tiempo, la boñiga en cuerno debe tamizarse. Tras el removido, el preparado se vierte en cualquier caso por un colador fino (saco de yute, media de malla fina o colador fino de acero inoxidable) al depósito del pulverizador, para que no se atasquen las boquillas.
Utensilios: barril, escoba, colador
El recipiente influye en la calidad y en el esfuerzo. Sirven el gres, la madera (hay que mantenerla mojada), el cobre (que calienta) o el acero inoxidable (fresco y neutro); el plástico y el aluminio no sirven y, según la experiencia biodinámica, perjudican la calidad del preparado. El barril debe ser alto y cilíndrico o ligeramente cónico, con una altura de aproximadamente una vez y media su diámetro, para que se forme un buen cráter. En un barril de 200 a 400 litros se remueven, por tanto, solo de 150 a 300 litros; en el huerto basta un recipiente de 10 a 20 litros de barro o esmalte con un palo.
La escoba se ata con ramas de avellano, sauce o abedul (o se hace como pala de madera) y llega hasta un palmo del fondo del barril; es más fácil de manejar cuando el agua la cubre justo.
Dinamizar a máquina: situación actual
En las fincas grandes se dinamiza cada vez más a máquina para sustituir una mano de obra escasa. Los dinamizadores habituales imitan el removido a mano; provocan el cambio de sentido con un temporizador o con un interruptor de flotador (este último es el que más se acerca al cambio rítmico). También hay mezcladores de sacudida (Oloid, mezcladores oscilantes) y flowforms (Virbela, según Wilkes), que hacen circular el agua en remolinos en forma de lemniscata. Todavía falta una comparación experimental concluyente de los métodos de dinamización; unos primeros resultados se reunieron en la revista Lebendige Erde. Se aconseja a menudo mantener lejos del removido las influencias que perturban las fuerzas vitales (motores, calefacción eléctrica, ondas de radio); es una concepción de la práctica biodinámica, no un efecto medido.
Preguntas frecuentes sobre la dinamización
¿Qué significa dinamizar?
Remover un preparado biodinámico en agua de forma rítmica durante una hora antes de pulverizarlo, alternando remolino y caos.
¿Cuánto tiempo se remueve?
Una hora entera: remolino en un sentido, romperlo en el caos, remolino en sentido contrario, sin interrupción.
¿Por qué alternar remolino y caos?
La alternancia es el principio central del removido; se le atribuye el paso de las fuerzas del preparado al agua. El embudo pone el agua en contacto máximo con su entorno.
¿En cuánto tiempo hay que aplicar después de dinamizar?
Lo antes posible: el efecto disminuye al cabo de un día aproximadamente. Guardadas en fibra de coco, las fuerzas duran de unos días a unas semanas.
¿Qué recipiente sirve?
Gres, madera, cobre o acero inoxidable; el plástico y el aluminio no sirven. En el huerto basta un recipiente de barro o esmalte con un palo.
¿Se puede dinamizar a máquina?
Sí, es habitual en la práctica (dinamizadores con temporizador o flotador, flowforms). El removido a mano se considera ideal; falta todavía una comparación concluyente de los efectos de los métodos.