Boñiga en cuerno 500
El preparado de suelo más importante de la biodinámica: boñiga de vaca transformada durante el invierno dentro de un cuerno, dinamizada y rociada al atardecer sobre el suelo.
¿Qué es la boñiga en cuerno (preparado 500)?
La boñiga en cuerno, conocida en la práctica biodinámica como preparado 500, es el más importante de los preparados biodinámicos y el preparado de suelo central del método. Es uno de los dos preparados para rociar: se dinamizan en agua y se pulverizan, a diferencia de los preparados para el compost, que se incorporan al estiércol.
El material de partida es boñiga fresca de vaca. Se introduce en un cuerno de vaca que se entierra durante el invierno. En esos meses la boñiga se transforma: lo que sale del cuerno en primavera es una masa oscura, grumosa, parecida al humus y casi sin olor. Antes de usarla se remueve una pequeña cantidad en agua durante una hora, la dinamización, y después se rocía al atardecer sobre el suelo.
Las cantidades son muy pequeñas en relación con el efecto que se le atribuye: para una hectárea bastan unos 300 gramos. La boñiga en cuerno, por tanto, no abona en el sentido habitual. Debe poner en marcha procesos, no aportar nutrientes.
Boñiga en cuerno y sílice en cuerno, una pareja de polos opuestos
La boñiga en cuerno solo se entiende junto a su contraparte, la sílice en cuerno 501. Las dos forman una pareja de polos opuestos planteada así a propósito.
La boñiga en cuerno actúa desde abajo: sobre el suelo, la raíz y los procesos oscuros y húmedos de la tierra. Se aplica al atardecer y sobre el suelo. La sílice en cuerno actúa desde arriba: sobre la luz, la maduración y la planta por encima del suelo. Se pulveriza por la mañana, hacia la atmósfera. Rudolf Steiner describió esta colaboración con la imagen de que la boñiga en cuerno empuja «desde abajo hacia arriba», mientras que la sílice en cuerno «tira desde arriba», ambas ajustadas entre sí, «ni demasiado débiles ni demasiado fuertes». Solo juntas abarcan el espacio de las raíces y el espacio de la luz.
¿De dónde viene el número 500?
La numeración continua de los preparados biodinámicos del 500 al 508 data de 1928. Al principio servía como nombre en clave. Desde entonces se ha asentado como abreviatura práctica, comprensible también a nivel internacional. Quien dice «500» se refiere a la boñiga en cuerno.
Origen y contexto
La boñiga en cuerno se remonta a Rudolf Steiner y a su Curso de Agricultura Biodinámica (GA 327), impartido en Pentecostés de 1924 en la finca de Koberwitz ante un centenar de agricultoras y agricultores. En la cuarta conferencia, Steiner describe la elaboración del preparado con boñiga y cuerno, su dilución, la dinamización y su aplicación en el campo. El curso se considera el texto fundacional de la agricultura biodinámica.
Los primeros preparados se elaboraron aún en vida de Steiner: Ehrenfried Pfeiffer participó con Ita Wegman y Gunther Wachsmuth en el primer lote de boñiga en cuerno. La práctica detallada de elaboración y aplicación que se usa hoy la desarrolló la generación siguiente, entre otros Eckard von Wistinghausen, Pierre Masson y Walter Stappung, cuyas obras son la base técnica de esta entrada.
La idea detrás de la boñiga y el cuerno
La razón por la que Steiner eligió precisamente boñiga de vaca en un cuerno de vaca procede de su visión del mundo basada en la ciencia espiritual. Aquí se presenta como concepto de origen, no como afirmación de las ciencias naturales. La idea: con su largo tubo digestivo, la vaca transforma grandes cantidades de forraje y libera fuerzas que el animal no necesita. Steiner veía en el cuerno un órgano que retiene esas fuerzas y las devuelve al cuerpo, al contrario que la cornamenta del ciervo, que las deja salir. Si se llena el cuerno de boñiga y se entierra durante el invierno, cuando según la imagen biodinámica la tierra «inspira» y se abre a las fuerzas cósmicas, esas fuerzas deben reunirse y reforzarse en el estiércol. Steiner decía que en el estiércol animal está contenida todavía «la disposición del Yo». Este término de la antroposofía describe la boñiga en cuerno como un medio que aporta fuerzas y no solo nutrientes.
Elaborar la boñiga en cuerno
La elaboración sigue un ritmo anual fijo y plantea exigencias claras al material, a la envoltura y al suelo.
Boñiga y alimentación
Se utiliza boñiga fresca, firme y sin paja de vacas preñadas. La mejor calidad procede del pastoreo o de una pradera de trébol y gramíneas con heno y paja; la alimentación con ensilado o con hojas de remolacha se considera inadecuada. En Europa central las boñigas se recogen en otoño, hacia San Miguel (finales de septiembre), lo más frescas posible y almacenadas pocos días como máximo.
El cuerno adecuado
La envoltura es un cuerno bien formado e intacto de una vaca que haya parido varias veces. Se reconoce por los «anillos de parto», estrechamientos en la base del cuerno que se forman cuando empieza la producción de leche tras un parto. El cuerno de vaca es relativamente pesado, de pared gruesa y retorcido en espiral. Los cuernos de toro y de buey no sirven: no tienen anillos, su pared es delgada y están rellenos sobre todo de hueso. Tampoco sirven los cuernos hervidos o dañados. La boñiga se aprieta con firmeza dentro de los cuernos hasta que no queda ningún hueco.
Enterrar durante el invierno
Los cuernos llenos se entierran a unos 30 a 50 centímetros de profundidad en un suelo de cultivo o de pradera profundo y rico en humus, con la abertura hacia abajo para que no entre agua estancada. Hay que evitar los suelos encharcados, la zona de raíces y de copa de los árboles y la cercanía inmediata de muros y carreteras. El lugar de la fosa se marca con cuidado y se anota en el cuaderno de campo, porque tras labrar el suelo apenas se vuelve a encontrar. Los cuernos pasan el invierno en el suelo; para las labores de primavera, hacia Semana Santa, se desentierran y se extrae la boñiga en cuerno terminada.
Preparar y conservar
La boñiga en cuerno terminada se deja en el cuerno, envuelta en turba, o se forman bolas del tamaño de un puño que se dejan secar un poco a la sombra, en un lugar aireado, lo justo para que ya no se desarrollen en ellas organismos del suelo ni semillas. Se conserva rodeada de una capa de turba o de fibra de coco sin tratar, en un recipiente de madera, barro o gres, en un lugar fresco y protegido de las heladas (detalles en conservación de los preparados). La boñiga en cuerno debería elaborarse cada año; un pequeño sobrante puede mezclarse con el material fresco. Wistinghausen y Stappung describen la elaboración en detalle.
Efecto sobre el suelo y la planta
Según la comprensión biodinámica, la boñiga en cuerno actúa ante todo a través del suelo y del sistema radicular, aunque también apoya el crecimiento a través de la hoja. La idea que la guía no es «completar nutrientes», sino «dar vida al suelo»: para Steiner, abonar bien significaba vivificar la tierra para que la planta no arraigue en «tierra muerta». La boñiga en cuerno debe poner en marcha esa vida.
En concreto se le atribuye estimular la vida del suelo, favorecer el enraizamiento, mejorar la estructura del suelo y apoyar la formación de humus. Practicantes con experiencia como Alex Podolinsky describían la boñiga en cuerno como el preparado que da «estructura» al suelo: grumos, aireación, capacidad de retener agua. Los demás preparados completan esa estructura básica; la boñiga en cuerno pone los cimientos.
Desde las ciencias naturales hay indicios que hacen en parte tangibles estas observaciones. Algunos trabajos de investigación (resumidos por ejemplo en Scheper, Raupp y Baars, 2009) apuntan a que la boñiga en cuerno contiene sustancias activas sobre las plantas, parecidas a hormonas, y varios autores describen un efecto de «inoculación» microbiana: la boñiga en cuerno aporta y estimula microorganismos del suelo. Estos resultados se recogen aquí a partir de la literatura biodinámica y no se han comprobado en la fuente. No explican del todo el efecto atribuido, pero muestran que una parte es medible.
Aplicar la boñiga en cuerno
El momento, la dinamización y la dosis deciden el resultado. Lo esencial es observar el suelo y la planta y guiarse por ellos.
¿Cuándo y cómo se rocía la boñiga en cuerno?
La boñiga en cuerno se aplica al atardecer y sobre el suelo, cuando las fuerzas, según la imagen biodinámica, entran en la tierra. Las épocas principales son la primavera y el otoño, cuando la tierra «espira» y «inspira». Las ocasiones típicas son la preparación del suelo antes de sembrar y plantar, las superficies recién segadas o pastadas y el otoño tras la cosecha. En el huerto se elige el momento en que el suelo está en gran parte libre de acolchado y abono verde y preparado para la siembra.
Un truco probado: antes de plantar, se sumergen brevemente las raíces de los plantones en el preparado dinamizado para estimular el enraizamiento.
Dosis y cantidad de agua
La dosis es de unos 300 gramos de boñiga en cuerno por hectárea y por aplicación, disuelta en agua. Para la elaboración se cuentan unos cuatro cuernos y un litro de boñiga fresca por hectárea. Para el huerto, Steiner ya daba una medida práctica: más o menos medio cubo de agua con el contenido de un cuerno para una superficie de hortalizas modesta. Las cantidades exactas de agua y de preparado varían según la fuente, la superficie y la finca; en superficies grandes la cantidad de agua puede reducirse bastante.
Sequía, parones y enfermedades
Con sequía prolongada ha dado buen resultado rociar boñiga en cuerno al atardecer y sílice en cuerno 501 a la mañana siguiente para estimular el crecimiento: los dos polos trabajan juntos. La boñiga en cuerno también se usa cuando el crecimiento se detiene. Conviene situarla bien: actúa mejor sobre un suelo equilibrado. Con un exceso fuerte de abono o con carencias, los preparados se ocupan sobre todo de compensar esos desequilibrios y despliegan menos su potencial propio.
La dinamización
Antes de aplicarlo, el preparado se remueve en agua durante una hora de forma rítmica: se crea un remolino fuerte en un sentido, se rompe en el caos y luego se forma un remolino en sentido contrario, así durante toda la hora. De este modo las fuerzas del preparado deben pasar al agua. Se remueve a mano con un palo o con un dinamizador. Después se aplica enseguida, porque el efecto del preparado dinamizado disminuye al cabo de un día aproximadamente. Más información en dinamización y aplicar los preparados.
Boñiga en cuerno y Demeter
Para las fincas Demeter, la boñiga en cuerno no es opcional. Las normas Demeter obligan a aplicarla al menos una vez al año, durante el período vegetativo, en todas las superficies. El uso de los preparados biodinámicos es una técnica de cultivo biodinámica reconocida y distingue a Demeter de todas las demás asociaciones ecológicas. Para quienes practican la biodinámica por afición es voluntario, pero se considera el corazón del método (más en certificación Demeter).
Efectos: ¿qué dice la ciencia?
La valoración científica exige distinguir. El efecto aislado de un preparado, con su fuerte dilución, es difícil de demostrar y sigue siendo controvertido; el concepto biodinámico de fuerzas apenas se deja comprobar con los métodos habituales. Para el sistema de cultivo biodinámico en su conjunto, en cambio, hay datos sólidos: el ensayo de larga duración DOK del Instituto de Investigación de Agricultura Ecológica (FiBL), en marcha desde 1978 en Therwil (Suiza), compara el manejo biodinámico, el bio-orgánico y el convencional. Muestra para el sistema biodinámico una fertilidad del suelo alta, con más humus y una actividad claramente mayor de los organismos del suelo.
Está bien establecido que el compostaje y un suelo vivo favorecen la fertilidad. La contribución exacta de una sola aplicación de boñiga en cuerno no lo está. Las promesas de curación o de milagro no son adecuadas para este preparado.
Preguntas frecuentes sobre la boñiga en cuerno 500
¿Qué diferencia hay entre la boñiga en cuerno y la sílice en cuerno?
La boñiga en cuerno (500) es un preparado de suelo hecho con boñiga de vaca; actúa a través del suelo y la raíz y se rocía al atardecer sobre el suelo. La sílice en cuerno (501) es un preparado de luz hecho con cuarzo; actúa a través de la luz y la maduración y se pulveriza por la mañana sobre la planta. Son dos polos que se complementan.
¿Cuándo se aplica la boñiga en cuerno?
Al atardecer y sobre el suelo, sobre todo en primavera y en otoño: antes de sembrar y plantar, en superficies recién segadas o pastadas y con sequía prolongada.
¿Cuánta boñiga en cuerno hace falta?
En el campo, unos 300 gramos por hectárea y por aplicación, disueltos en agua. En el huerto basta el contenido de un cuerno en medio cubo de agua para una pequeña superficie de hortalizas.
¿Cuánto tiempo se dinamiza la boñiga en cuerno?
Una hora, de forma rítmica: formar un remolino, romperlo en el caos, invertir el sentido. Después se aplica enseguida, porque el efecto disminuye al cabo de un día aproximadamente.
¿Por qué un cuerno de vaca?
Según el concepto de Steiner, el cuerno retiene las fuerzas liberadas durante la digestión y con ellas impregna la boñiga enterrada durante el invierno. Es el recipiente que da nombre al preparado.
¿Es obligatoria la boñiga en cuerno en Demeter?
Sí. Para las fincas con certificación Demeter su uso es obligatorio, al menos una vez al año en todas las superficies. Para quien cultiva por afición es voluntario.